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Factores de estrés en ganaderia

En la actualidad el estrés está presente en nuestra vida cotidiana y en las explotaciones ganaderas actuales se está volviendo un término muy común. El concepto de estrés se utiliza cuando existe un profundo cambio fisiológico en la condición animal, que generalmente conduce a la presentación de una enfermedad. Sin embargo, aún dentro de este marco específico, las rutas fisiológicas del estrés son muy diversas. Pero mientras el organismo pueda hacer homeostasis no se puede hablar de estrés incluso cuando haya una excitación neta. 

Para comprender el estrés y lo que puede provocar es importante evaluar el bienestar de los animales de la explotación. En cuanto el animal se encuentre en estado de estrés sin poder ejecutar el comportamiento adecuado, puede serle útil ejecutar cualquier otra acción. Datos conseguidos a partir de diferentes especies y en diversos estudios sugieren que la población presenta dos formas de reacción en relación con el estrés. Ciertos individuos tienen tendencia a reaccionar de manera activa, mientras que otros siguen una estrategia pasiva. Varias experiencias indican que los activos reaccionan de manera simpática y los pasivos de manera parasimpática. Los primeros siguen rutinas y se organizan de manera intrínseca mientras que en el segundo grupo están muy atentos al cambio mínimo del entorno y se organizan de manera extrínseca. Por ejemplo los animales sociables presentan a veces menos estrés cuando pueden disponer de contactos sociales adecuados.

Los sistemas intensivos de producción en la actualidad están diseñados para obtener altos niveles productivos y facilitar el manejo de los animales, ocasionando transmisión de enfermedades, desórdenes metabólicos y patrones de comportamiento alterados. La ganadería se está tecnificando de una manera progresiva provocando profundas modificaciones en las características genéticas y fisiológicas de los animales. 

Existen factores que afectan al animal y se pueden clasificar en tres categorías:

A)  Interacción social entre animales.

 Es la que se realiza entre el animal con su medio ambiente, en este caso su ambiente social. Entre las características de conducta social en los animales domésticos son frecuentes las interacciones entre los animales de la misma especie. El comportamiento maternal de la madre con sus crías favorece su socialización: éstas están integradas en un grupo preexistente cuya jerarquía social depende de su edad y del rango de su madre. En las explotaciones ganaderas, por el contrario, es determinante la separación de la cría de su madre y de los demás adultos, la distribución por sexos, la ordenación de lotes similares en animales y la restricción del espacio para moverse, con cual no se pueden mantener las distancias sociales y la agresividad es mayor.

La capacidad de los animales para formar una organización social representa el mecanismo regulador de facilitación social de la utilización del territorio, con el resultado de un ahorro metabólico importante. Todo factor o circunstancia que impida la integración de los actos individuales o que retrase la jerarquización social, es una fuente potencial de problemas de conducta entre animales. Numerosos ejemplos testimonian la intervención de un verdadero "estrés social" en la cría del ganado, dando lugar a efectos nocivos sobre la economía de la producción y sobre el estado sanitario de los animales.

El exceso de población en un mismo corral es un factor desencadenante de alteraciones sobre el peso corporal, comportamiento, fertilidad y sensibilidad a las enfermedades, así como reacciones agresivas, tanto en aves como en cerdos, o bovinos y ovinos.

B) Interacción del manejo del hombre hacia los animales. 

Los animales están sometidos a un manejo cada vez que es necesario intervenir sobre ellos con fin zootécnico (como por ejemplo cambio de alojamiento, transporte, etc.), o por razones médicas (descornado, vacunación, tratamientos preventivos o curativos), ya sea a nivel individual como al grupo en su totalidad.

El tipo de explotación actual de ganado conlleva a la ausencia de la familiaridad entre el hombre y el animal. Como consecuencia pueden ocasionar diversos problemas que oscilan desde la simple pérdida de tiempo hasta graves accidentes con lesiones en el animal o en el criador. Existen una serie de razones económicas para que tengamos que tener en cuenta las relaciones hombre-animal. 

Factores que influyen en la relación hombre-animal:

1. Condiciones de crianza durante las etapas de producción (por ejemplo en animales criados artificialmente por los humanos).
2. Sistema de crianza (en extensivo o intensivo).
3. Personalidad y aptitud del ganadero. Se mencionan las cualidades psicológicas para el trato con animales como el correcto conocimiento de prevenir las reacciones individuales del ganado. 
4. La experiencia de contacto previo con el hombre. Una experiencia negativa puede tener consecuencia a largo plazo y hacer que un animal se torne difícil de manejar. 
5. Influencias de las características genéticas: los bovinos lecheros son de más fácil manipulación que los de carne. Esto nos hace pensar en una selección intencionada o no a la facilidad de manejo.

C) Interacción del animal con estímulos físicos.

En la comprensión de los trastornos patológicos de origen infeccioso o no infeccioso, que puedan sobrevenir en ganadería intensiva o extensiva, es importante tener en mente la calidad del ambiente: componentes localizados en las construcciones ganaderas pueden repercutir sobre el estado de salud de los animales, de forma directa o indirecta.

Los factores climáticos constituyen un capítulo importante. La estabilidad térmica se puede alterar por un gran número de factores externos e internos: la higrometría y una baja ventilación, la hiperactividad muscular; la misma especie animal tiene un comportamiento distinto frente a estos factores ambientales. Otro factor a tener en cuenta es la anormalidad de la intensidad de los estímulos.

Es indispensable hoy en día, el suministro adicional de vitaminas, aminoácidos y minerales en cantidades adecuadas para una eficiente economía animal de transformación perfeccionada. Se le debe de proporcionar en cantidades adecuadas a los animales para eliminar o prevenir síntomas de insuficiencia en situaciones que condicionan estados de estrés debido a cambios de clima, cambios de alimento, en la reproducción, gestación, parto, nacimientos, fuentes de calor, destetes, reacciones postvacunales enfermedades y sus tratamientos, traumatismos, convalecencias, transporte o durante los procesos normales de producción intensiva, entre otros.

Cuando el factor estrés se presenta de modo súbito y con intensidad alta, peligra la integridad física de los animales y sus consecuencias de impacto son variables y que de acuerdo a la especie, condición física, edad, tipo de producción, etapa, etc., se verán afectados los procesos metabólicos de tipo electrolítico, enzimático, inmunológico y reproductivo entre otros más, es decir, se presenta un estado de desequilibrio alimenticio que con frecuencia se acompaña por avitaminosis y la pérdida del apetito, desencadenando choque nervioso, falla respiratoria, paro cardiaco y muerte súbita. 

Hematec

Es un potente energizante y anti-estresante para ser utilizado en bovinos, equinos, ovinos, caprinos, camélidos sudamericanos, porcinos, aves y perros por vía oral. Mejora el metabolismo del calcio y fósforo en animales en crecimiento y en casos de hipocalcemia y raquitismo. 

Estimula el apetito de animales en proceso de engorde. Recupera el apetito de animales que han sufrido alguna enfermedad infecciosa. Incrementa la fertilidad y vitalidad en reproductores. Mejora la cáscara del huevo. Recupera las aves en proceso de muda. 

Los minerales, vitaminas y aminoácidos presentes en la formulación de HEMATEC, intervienen en el mantenimiento de las funciones orgánicas en todos los procesos productivos de los animales domésticos, previniendo cualquier manifestación patológica por la carencia de ellos en la alimentación o producida como consecuencia de cualquier situación de estrés.